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¡¡Mamma mía!! Esa ha sido la película que ha hecho que me vaya a la cama mirando al pasado, a mi niñez para saborear el presente. Y sobre todo para saber lo que no quiero en el futuro. Soy una persona extrovertida, pero no siempre ha sido así. No puedo vivir sin música, sin bailar y sin escribir. Escribo guiones, libros, cuentos, artículos y últimamente biografías de personas dignas de conocer. Escribir ha sido siempre mi meditación, mi antidepresivo, desde que era muy muy niña. Mi verdadera pasión. Llevo varios días sanándome, viviendo cada momento con conciencia. La vorágine y el estrés de los últimos meses no me habían dejado hacerlo. Lo había olvidado y estaba enfermando.

María Martín Titos en el río Genil para el artículo “Por un bol de palomitas”

Esta tarde toda la familia ha hecho un verdadero esfuerzo por acompañarme al cine a ver “Mamma mía”. Si, soy así, me encantan este tipo de películas. Cada vez las protagonistas empezaban a cantar, mi hijo de 11 años se tapaba la cara y decía “no por Dios, otra vez no”. Y así toda la peli, con resoplidos y preguntándonos cuándo acababa. ¡¡Y eso ha hecho que la disfrute aún más!! Os pongo en antecedentes:

Nada más sentarnos en las butacas mi hija de 13 años y mi hijo de 11 se peleaban por compartir las palomitas. Parecía que una cogía los puñados más grandes que el otro, y ese era el objeto de su discusión. Traían una liada que no podían disfrutar de la película ni del momento por estar pendientes de cómo comía y bebía el otro.  Y a veces, eso mismo, nos pasa a los adultos. Estamos tan pendientes de lo que hace el de al lado que no somos capaces de disfrutar del aquí y ahora, de las pequeñas cosas y ni siquiera de las grandes. Verlos así me ha hecho pensar en todo lo que me ha rodeado hace un algo más de un mes atrás. Y he decidido que no es precisamente el tipo de actuaciones que quiero para mis hijos. La vida es y tiene que ser otra cosa muy distinta. Así que, me he puesto a cantar las canciones de Abba (soy una gran fan) a la vez que lo hacían las protagonistas de la película. Todo ha acabado cuando me han visto empezar a cantar y  bailar sentada en mi butaca. Ambos se han unido  para reírse de mí. Así han pasado toda la peli. Yo era su distracción y ellos la mía. Han reído como locos a carcajadas limpias. Así que, he decidido que eso quiero en mi vida. Por supuesto habrá que pasar todo tipo de etapas, momentos, ya sean buenos o malos para aprender. Ahora sé lo que no quiero en mi vida. Quiero fuera de mi vida a las personas tóxicas, que se pelean por comer dentro del bol de palomitas y están obsesionadas por ver cuándo vas a ponerte a comer y que tipo de puñado te vas a coger. Empieza una nueva etapa. Prometo crecer día a día y compartir con todos los que me acompañáis ese aprendizaje de madre, compañera, esposa, amante, emprendedora, soñadora, amiga, directora gerente, “conseguidora”, escritora, bailarina, cantante… todo eso pienso hacer y vivir al máximo, y vivirlo con muchos de vosotros y vosotras a mi lado.

No dejemos de bailar, de compartir las palomitas y aprender del que tenemos al lado. Cada persona, buena o mala, será una maestra de nuestras vidas, aprendamos de ellas.

María Martín Titos para el artículo “Por un bol de palomitas”

El próximo día que vayáis al cine fijaos bien con quién compartís las palomitas. Buenas noches amig@s.

 

María Martín Titos

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